A MI PADRE:

Querido Papa, Gracias, Gracias por Darme la Vida, Gracias por traerme hasta aquí, a pesar de todas tus cargas, a pesar de tus luchas internas, de cosas que he sabido y de cosas que no he sabido. Gracias por tu deseo de traerme, desde el principio. Por transmitirme tus tantas emociones, tu amor, incluso desmesurado… Me he sentido muy muy querida por ti, al mismo tiempo que muy atada, sin saberlo, al subconsciente, tomando todas tus cargas…

Hasta ahora no he podido darme cuenta de ese “movimiento de Amor interrumpido” que no entendía… hasta ahora no he podido averiguar que la adoración que te tenía, tu pérdida y ese tener miedo a si quiera volver a encontrarme contigo, provenían de un profundo dolor de tantas separaciones contigo…

Y así han pasado tantos hombres por mi vida, con patrones similares, que venían a mostrarme lo mismo… este dolor profundo. Una mezcla continua de sentimientos tan poderosa que no sabes ni que hacer; amor, dolor, culpa, miedo, rabia, impotencia, otra vez amor…  y así estaba paralizada.

¿Cómo no iba a estarlo? Si cada vez que se tenía que abrir mi corazón al punto en que te perdí, mi alma sentía pánico y ella sola se retraía y se cerraba… Y así han venido tantos hombres, tantas posibilidades de pareja diciéndome lo mismo desde lo profundo; con sus propios dolores, con sus propios patrones, con sus propias cargas… y cuando llegaba a ese punto dentro de mi ser que estaba paralizado, volvía atrás, sin darme cuenta, sin saber ni como…

Ahora lo puedo ver y lo puedo entender papa… El sacrificio que hemos hecho como almas para pasar por un dolor tan tan profundo… y a pesar de todo, no dudaste ni un momento en que yo viniera… Mira que he tenido pruebas duras y he estado a punto de irme varias veces.

Pero aquí sigo Papa. En honor a ti, y a mamá. Agradecida de que hayáis escogido toda esta historia, que es la vuestra y solo la vuestra para traerme hasta la tierra.

Agradecida a mi hermano por haber ido de nuevo a tu encuentro, algo que mí me parecía imposible.

Y cuando volvimos a vernos después de 17 años y me diste aquel abrazo, me quedé fría, completamente fría y paralizada, y solo sentí ¿Y ahora para qué?… llevo buscando tu amor en otros hombres muchos años…

Y cuando me senté en el coche, me llevé una hora completa llorando, paralizada, toda una hora completa… Mi cuerpo estaba regenerando el amor por ti, sin saber cómo, pero he tenido que tardar 11 años más en poder llegar a lo más profundo de mí para permitirme volver a abrir mi cuerpo y mi ser al Amor…

Ahora lo sé, Papa, aquella niña que se quedó a medias está rompiendo sus hielos internos y su ternura está volviendo a ella. Tu “ratita” ha crecido y ahora se va abriendo poco a poco a todo este amor estancado que no sabía ni cómo manejar. Ahora sé que las almas más fuertes son las capaces de pasar por dolores tan traumáticos: separaciones, abandonos, violaciones, asesinatos… para trascender todo esto que la humanidad y los sistemas están cargando y sanar más hacia la Vida.

¿Qué sería de la Vida si los padres, los que sostienen, aunque no sepan ni como, no estuvierais ahí?. Con todas vuestras cosas, y es bien hermoso.

Gracias Papa, gracias por darme la Vida y le agradezco a la Vida y a mi hermano que nos haya permitido volver a reunirnos para irlo sanando poco a poco. Te quiero Papa.