El duelo es una de las cosas más importantes que debemos saber hacer en esta vida. Y muy pocos aún hemos aprendido a hacerlo.

Mirar al dolor, duele. Todos hemos huido del dolor en algún momento. Otros, siempre huyen de él.
Tener duelos pendientes, te bloquea tu energía de Vida, la más sagrada que tienes en tu cuerpo, la propia sexualidad sagrada de la que tanto hablamos.
Yo he navegado por el dolor hasta la saciedad, así como por el éxtasis.
He recorrido todos los extremos intensamente desde la niña víctima, desde el drama, desde el control de la salvadora para sentirse reconocida y amada; con todos los miedos para nos ser abandonada. Desde la carencia así como desde el apego.
Y desde tantos otros lugares que aún quedan por reconocer…
He recorrido todos los extremos para aprender y llegar hasta aquí.

¿Qué es el Duelo?

Es un pérdida de algo o alguien. Ese algo o alguien que está en nuestro corazón, por quien hemos sentido Amor o por lo que hemos sentido mucha estima o cariño.

Las 5 formas del Duelo

Se hace después de una pérdida, cualquier pérdida.
La pérdida de un ser querido cuando pasa a otro plano.
La ruptura de una relación, ya sea pareja o amigo/a. Se pierde a esa persona y el vínculo cercano que se sentía con ella.
La pérdida de un animal, normalmente la mascota o alguno al que se ha cuidado.
O incluso, la pérdida de una cosa a la que se le tenía estima.
El mismo juguete con el que un bebé ha estado acompañado sus primeros años de Vida, cuando lo pierde o tiene que dejar de jugar con él porque se va haciendo mayor. Este es un duelo importantísimo.
¿Cuántos de nosotros no tenemos aún algún peluche de pequeños? ¿O muñecos clip o tente de construcción? Una parte de nosotros no se quiso separar de ese estado de niñez, que tal vez, le de calidez, dulzura o le ayude a conectar con su propia vulnerabilidad.
Hay muchos duelos y hay que dedicarles el tiempo suficiente.
Unos, basta con 5 minutos. Otros no te los puedes quitar de la cabeza durante mucho tiempo y mientras le des vueltas a ese alguien, cosa o asunto, no está hecho el duelo, no está resulelto dentro de ti.
Y cuando es así, tus emociones y sentimientos están atrapados por el mismo, dentro de tu cuerpo.
Y aún queda el quinto tipo de duelo…

Los Duelos que no se ven

Hay duelos más profundos. Esos duelos del fondo del Alma que hacen que nuestro corazón, a través de las experiencias de la Vida, se vaya cerrando. Esos que hacen que el corazón se vaya endureciendo.
Hay ideas, formas, conceptos, costumbres, que enquistan a nuestro corazón y es necesario tener el valor de renunciar a ellos. Porque son esas cosas que en lo más produndo de ti, te hacen sentir seguro.
Esa renuncia solo se puede hacer desde el adulto, porque para ser adulto, hay que renunciar a muchas cosas que me hacían estar en mi zona de confort y cambiar de ideas.
Revisar mis patrones, mis conceptos y mis “así tienen que ser la cosas”, para ir soltando las que ya no me sirven, las que adopté cuando era niña y ahora, no se corresponden con el momento presente.
A todas esas, hay que renunciar, y también requiere un duelo.
La renuncia a todo lo que creía que me pertenecía y ya no me sirve, es un duelo muy profundo porque además, está en el subconsciente, y muchas veces, ni siquiera las vemos. Pero estos duelos son los que nos permiten evolucionar hacia un lugar mejor, más adulto y más libre de nosotros mismos.
Este tipo de duelo es el que me permite verdaderamente, estar en el presente.

El momento del Duelo

Una de las cosas más importantes del duelo es saber cuando hacerlo para que no se nos enquiste en el corazón porque no hemos sabido o no hemos podido liberar el dolor, la tristeza, la incomprensión, el shock…
Hay duelos que se hacen antes de perder algo; sobre todo cuando tenemos la intuición y la canalización tan desarrollada, que sabemos que ya es momento de que algo o alguien se vaya, o de que una relación se acabe.
Entonces comienza el proceso de duelo. Nuestro corazón nos lo avisa. Y comenzamos a sentir dolor sin saber por qué, un dolor profundo porque parece que no se corresponde con lo que hay, con el momento presente.
Si le hacemos caso a lo que nuestro corazón nos reclama, podremos liberarlo con facilidad.

¿Cómo superar el Duelo?

Lo importante para poder superar un duelo con naturalidad es saber “desde donde” nos colocamos a un nivel interno para vivirlo.
Más allá del Drama, porque es importante diferenciar, cuando algo me da miedo y entro en el drama de lo que podría pasar. A cuando, desde mi adulta, presiento que ha llegado el momento de que esa persona se vaya, o que esta relación, ya no da más de si.
Si es desde el Drama, es mejor tratar de no pensar en ello, de retener las emociones que se sienten desde ahí, porque realmente son emociones secundarias que reviven el dolor una y otra vez y las potencia.
Por eso es importante, si lo detectas, no hacerle mucho caso, porque entonces se potencia el miedo, y pueden suceder las cosas que se temen por nuestra propia resonancia, además de quedarte enganchado al conflicto o a “lo que podría haber pasado” durante mucho tiempo.
A este le podríamos llamar “el duelo película”. Nos hace engancharnos a campos mórficos de drama, que se siguen retroalimentando de este que estamos viviendo y hace que el nuestro propio sea más grande.
Si es desde la Intuición del corazón, el adulto; lo mejor es dejarte sentir, permitirte, centrarte en lo más interno de ti para ver que es lo que tu cuerpo y tu ser te está diciendo exactamente aunque aún no haya sucedido.
Y desde ahí, permitirte sentir: el dolor, la tristeza, el llanto, la rabia. O cualquier otra emoción que pase por dentro de tu cuerpo en ese momento. Es importante abandonarte a lo que haya de suceder en ti.

El duelo resuelto

Entonces es cuando la comprensión más profunda llega al corazón. Y esa persona objeto del duelo se libera. Se libera de Ti. Se libera del Miedo. Se libera de los apegos incluso de otras personas. Y cuando esa comprensión profunda llega al corazón, la Paz ha llegado a ti.
Porque esa comprensión profunda no se puede explicar. Aunque aún haya lágrimas, tristeza, rabia, o dolor. Hay una paz profunda por encima de todo eso que te permite vivir lo que tengas que vivir en ese momento con un sentimiento más real, más cercano a ti mismo.
Y entonces es cuando dejar marchar de dentro de tu mismo corazón, el apego por ese alguién o ese algo de una forma natural, simplemente porque tiene que ser así y porque es lo mejor.
Así es como avanzamos en nuestra vida y nuestra evolución con más rapidez.
He aprendido a hacer los duelos con antelación porque antes me quedaba tan apegada a ellos que han pasado años hasta poder darme cuenta del dolor que llevaba dentro de antiguas parejas. Un dolor que tapaba un gran amor.
Y ahora es cuando, al pensar en ellos, siento un Amor calmado, pero profundo, sin esforzarme por desearles nada, simplemente, lo siento así.
Y cuando pienso en aquellos objetos que perdí, siento que están en el lugar que les corresponde.
Con mis ancestros que se fueron, siento que siguen ahí, desde el otro lado, y que todo fue perfecto tal y como fue porque vi mi propio aprendizaje ante ese dolor.

Los duelos pendientes

He podido entonces, hacer muchos duelos pendientes. Y los duelos pendientes te impiden seguir con parcelas de tu vida, o hace que se repitan cosas, situaciones o historias, incluso, patrones de personas.
Y ni siquiera sabes por qué sigue sucediendo lo mismo. Es tu propio corazón enquistado y dolorido el que llama a esa situación o circunstancia para poder verlo de nuevo. Es como un susurro y a veces, hasta un grito del corazón para poder liberarse del dolor.

¿Cómo y dónde puedes superar el duelo?

En la Formación de Alkimia del Masculino y Femenino, salen muchos duelos pendientes, porque hacemos un recorrido por toda la vida, por los aspectos, edades y heridas más importantes y más subconscientes.
Y con el trabajo de Alkimia los resolvemos desde lo que necesita cada uno, con diversas técnicas. (Nuevas constelaciones familiares, Chamanismo y Rituales Celtas)
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