Estoy en un momento de mi vida en que Todo está bien. He tomado mi vida, me he puesto disponible para ella…. llevo mi gran proyecto adelante, la escuela y disfruto de cada cosa que sucede, me siento bendecida…. Y no busco nada…
Haciendo un círculo sagrado previo a un temazcal y estando muy en mi, 13 personas. Nos propusieron conectar, sólo sentir nuestros impulsos energéticos, y decidí quedarme en mi círculo sagrado de poder hasta que el centro del círculo sagrado donde se enciende el fuego del temazcal me llamó desde mis tripas. Y allí me dirigí en calma, tumbada en el centro del círculo, sintiéndome envuelta y protegida, me puse a jugar con el prana, recibiéndolo desde mis pies y mis manos.
Y cuando abrí los ojos, él estaba frente a mi, de pie, con los brazos abiertos, sintiendo… Y mis manos se pusieron a trabajar sus dos serpientes en la distancia…. cuando sentí que todo estaba hecho, me senté para terminar… Y entonces fue cuando se acercó y se sentó frente a mi… descruzó sus piernas y las entrelazó con las mías, y esperaba, paciente, a que mi cuerpo de luz se desplegará… Allí estaba él con toda su presencia… no podía hacer más que respirar y sentir, el espíritu nos había conducido con nuestra vibración energética hasta aquí… negarlo, hubiera sido negarme a mi misma y a lo que soy….
Nos respirábamos, con los ojos cerrados, y entonces mi cuerpo comenzó a sentir al suyo desplegándose y empezó a vibrar… se nos pegaron otra gente con trabajos energéticos, y alrededor nuestra se creó una columna de luz que estaba uniendo dos energías… mientras estuviéramos allí, nada malo podía suceder, la vibración era muy alta….
Pero yo aún no había traspasado mis barreras y él lo sabía, esperó paciente, como si me conociera… había más.
Entonces fue cuando mi hermana se acercó a nosotros abriendo sus brazos, protegiendo el espacio y hablando en algún idioma indio.
Fue entonces cuando se abrió todo el canal y lo vi: éramos esposos indios en un ritual sagrado en que estábamos bajando un hijo de alta luz, y nuestra madrina era algo asi como la sacerdotisa de la tribu….
Y allí estábamos de nuevo, esta vez reactivando aquella ceremonia para unir las dos energías, la crística con la sabiduría de los indios en la tierra.
Y así estaba sucediendo… fue entonces cuando algo se abrió en mi, él lo supo y en un impulso y un abrazo mucho más fuerte, todo mi cuerpo se puso a temblar, subía mi Kundalini y mi energía explotaba en ráfagas de luz abrazada a él y él me sostenía tanto que mi cuerpo se arqueaba…
Se quedaron grabadas en mi sus manos, en cada lugar que sostenía, entre mi respiración acelerada y casi gritos de éxtasis, y después de mi, él… ese temblor descontrolado y placentero que te conecta con tu cuerpo y con todo el universo, ese temblor en el que nada se puede controlar, todo está hecho y sabes que Eres Uno con el Todo… sólo nos podíamos dejar Ser…. abrazarnos y seguir respirándonos, nuestros cuerpos de luz enlazados, estaban desplegados en una danza de Amor que nos hacía vibrar…. vibrar hacia la Vida… Y ambos sabíamos que eso podía ser infinito…
Pero era el momento, todo estaba hecho… me escondía entre su pelo calmando mi respiración, aún oliéndonos y poco a poco nos fuimos separando… no me miró a los ojos… demasiado amor se hubiera colado dentro, pero la Unión estaba hecha….
Sorpresa de todos, sorpresa nuestra…. plantamos allí la semilla de la Sexualidad Sagrada donde después arderían las piedras del fuego sagrado, las abuelas… Y aún aturdidos escuchábamos: que hermoso! Jamás vi nada así, gracias por regalarnos este encuentro…. Cómo nos ha sanado…
Carol Rodríguez
Escuela de Sexualidad Sagrada